UN ACTO DE VALOR EN MEDIO DEL CAOS

El 16 de enero de 1881, tras el ingreso del ejército chileno al centro de la capital, se desataron turbas vandálicas que saquearon e incendiaron viviendas y establecimientos comerciales en los alrededores de la Plaza del Mercado.

Ante esta situación, las compañías de bomberos se vieron obligadas a enfrentar los siniestros, defendiendo no solo su material, sino también sus propias vidas.

En ese contexto, en Lima, el voluntario firefighter Augusto Lange fue herido por disparos mientras cumplía su servicio voluntario de Guardia Urbana en la calle La Pelota (sexta cuadra del Jr. Camaná).

Tras una larga agonía, Augusto Lange falleció el 6 de febrero de 1881, a los 23 años de edad. Según su partida de defunción —donde figura como Agustín Lang—, sus restos reposan en el Cuartel San Gabino N.° 152, letra C, del Cementerio Presbítero Maestro de Lima.

Su entrega y sacrificio permanecen en la memoria de la historia bomberil.

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